Columna publicada en el Diario la Nación el 9 de septiembre de 2026
En el presente gobierno, predominará, como lo ha manifestado
el nuevo director de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, y que ahora
lidera el huilense Germán Calderón España, a la resolución de conflictos,
principalmente vía mediación y conciliación. El reto, es convertir a esta
entidad en la principal promotora de los mecanismos alternativos de solución de
conflictos en todas las entidades estatales, como herramientas para mitigar el
impacto fiscal, descongestionar la justicia y fortalecer la confianza en el
Estado. Quienes nos hemos dedicado durante casi tres décadas a privilegiar
sobre cualquier litigio, estos mecanismos; esta nueva estrategia por orden del
presidente de la república, constituye un buen síntoma en nuestro ejercicio profesional
como abogados. Siempre he defendido la máxima, en cuanto que es mejor una buena
conciliación a tiempo, que un mal litigio durante años. Por eso, no privilegio
el litigio. Sí los acuerdos entre las partes: ganar/ganar.
Desde la semana anterior, justamente, la cámara de comercio
de Bogotá, a través del centro de arbitraje y conciliación nos ha estado formando
a un nutrido grupo con el curso: “La
mediación en infraestructura: herramientas para la gestión colaborativa de
conflictos en proyectos de infraestructura”. Esto, como antesala a que Colombia
se encuentra en un momento histórico crucial, puesto que ratificó la Convención
de Singapur sobre Mediación el pasado 12 de marzo de 2026, y ésta, entrará en
vigor oficialmente en el país el próximo 12 de septiembre de este año. También,
porque en el año 2022 se aprobó el Estatuto de Conciliación (Ley 2220).
En esta formación, he entendido que la mediación temprana es
fundamental para evitar que los desacuerdos técnicos escalen a costosos
arbitrajes o conciliaciones interminables en entidades estatales, en particular
en obras de infraestructuras 4G o 5G. Es decir, por un lado, no tenemos
mediadores internacionales certificados para llevar a cabo este mecanismo,
ahora reforzado con la convención internacional, y por el otro, no existe la
confianza aún sobre las bondades de la misma en la resolución de conflictos
comunes que se presentan en contratos de derivados de infraestructura,
principalmente.
La mediación, es tan importante, porque puede actuar como
mecanismo precursor al permitir la apertura de condiciones para que las partes
alcancen acuerdos antes de activar o culminar otras vías como la conciliación,
arbitraje, transacción, amigable composición o panel de expertos. Así mismo, es
transversal, porque puede operar en medio de otros mecanismos sin perder su
identidad autocompositiva como en el caso reciente del ministerio de comercio
exterior o previsora corredor de seguros.
Así las cosas, quienes le apostemos a la mediación tendremos
absolutamente claro el propósito de lograr soluciones conjuntas y sostenibles a
los conflictos que se presenten; que estos puedan ser analizado jurídica,
técnica y económicamente con visión integral o interdisciplinaria; que el
acuerdo alcanzado sea posible, útil y plenamente ejecutable por ambas partes
con eficiencia (sostenibilidad financiera); que el mediador apoye con
metodología estructurada y experiencia especializada; y que la controversia no
paralice innecesariamente el proyecto de infraestructura.
Así las cosas, iniciamos un nuevo camino para solucionar
conflictos de infraestructura con respaldo legal, jurisprudencia suficiente que
reconoce el valor de la mediación, pero lo más importante, la nueva visión
estatal sobre su efectividad con el actual gobierno. En consecuencia, ésta
traerá mayores beneficios e impactos a fin de no llevar litigios en el tiempo
con efectos negativos para las partes, pero principalmente para el Estado. En
buena hora. Bienvenida la mediación. Sí le apuesto a ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario