ASESORIA Y CONSULTORIA JURIDICA, EN EDUCACIÓN Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y ENTRENADOR EN LIDERAZGO

Abogado, Especializado en Gestión Pública, estudios de Maestría en Administración Pública -ESAP y Maestro en Administración Pública del Instituto Universitario Veracruzano de México, estudios de Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales (2023-2025) en el Colegio de Morelos (México), ex-Conjuez del tribunal administrativo del Huila. Docente Universitario y del magisterio, investigador y capacitador. Columnista y conferencista en liderazgo, emprendimiento e innovación y derechos humanos. Conciliador en Derecho. Amplia experiencia en el sector educativo, Administración Pública y liderazgo. Experto en gestión de fortalezas. Apasionado de la psicología positiva. No dude en contactarme y efectuar su consulta que de inmediato se dará respuesta oportuna a su llamado o consulta.

UN NUEVO MODELO DE LIDERAZGO

Los nuevos líderes y trabajadores del futuro deben tener una habilidad que pueda venderse al rededor del mundo. Con esa habilidad; construir una marca personal, idea o un producto. También, colaborar con otras personas que son diferentes a nosotros, de ciudades distintas, de otras nacionalidades, de especialidades y géneros no iguales. Si no tenemos clara esa habilidad, seremos rápidamente reemplazados.

miércoles, 7 de octubre de 2026

La política como fenómeno escénico

 Columna publicada en el Diario la Nación el 29 de julio de 2026

En la columna del domingo anterior escrita para este diario por el doctor Germán Alfonso López Daza y titulada: “La trascendencia de los simbolismos en la política”; merecen una amplia discusión y reflexión para comprender todo lo que ha estado ocurriendo con las escenas teatrales, tanto del presidente Petro y su gobierno, como del presidente electo Abelardo y su equipo designado. Este es un tema fascinante.

Lo indico así, porque no solo es propio del campo de la ciencia política, sino de lecturas antropológicas y sociológicas del poder también. Tal vez, por su corto espacio para ampliar su escrito, sólo se apoyó en lo planteado por Murray Edelman para asociar la simbología o escenas mostradas hasta ahora por el presidente electo Abelardo de la Espriella, bajo el argumento de que la política es como un fenómeno esencialmente simbólico y escénico y, por ello, sus acciones.

No obstante, Abelardo, aún, no está gobernando. Esa es la pequeña diferencia. Por lo tanto, aún no está en el ejercicio del poder n su calidad de gobernante, tal como lo refiere Edelman para analizar la reproducción deliberada de su simbología, relatos y mociones colectivas. Lo que sí me hubiese esperado, es la posibilidad de haber relacionado lo que sí produce y reproduce, por demás, con

bastante argucia, el presidente Petro con todas sus estrategias, puesto que sí responde a los específicos planteamientos de Edelman, dado que está aún en el ejercicio como gobernante de Colombia.

Es más, aquí es necesario, ampliar la argumentación de otros teóricos que abordan el tema con una maestría absoluta. Por ejemplo, Pierre Bourdieu, sostiene que la autoridad estatal se consolida porque logra imponer categorías de percepción que los ciudadanos terminan reconociendo como naturales. Además, por la facultad de producir significados compartidos. Es por esta razón, que convierte al Estado en un actor que organiza el mundo social mediante clasificaciones, discursos y símbolos que legitiman su existencia. Por otro lado, Clifford Geertz propone la noción de Estado teatral y demuestra que el poder político encuentra una de sus principales fuentes de legitimidad en la representación pública a través de las ceremonias, rituales y solemnidad institucional por ser mecanismos mediante los cuales el Estado comunica autoridad y produce adhesión.

En las reflexiones de Guy Debord, sobre la sociedad del espectáculo, esta es apoyada por los medios de comunicación y de plataformas digitales que han intensificado la teatralización de la política. En ese sentido, las decisiones públicas suelen competir con la construcción de relatos visuales y emocionales, desplazando el debate programático hacia estrategias de visibilidad y posicionamiento mediático. Por ello, todas las notas espectáculos que nos acostumbraron.

 Por su parte, Georges Balandier, sostiene que todo poder requiere una escenografía. En este sentido, la dominación política requiere dramatizaciones permanentes que hagan visible la autoridad. De ahí, los actos oficiales, desfiles militares, posesiones presidenciales, discursos públicos e incluso, los protocolos diplomáticos se vuelven dispositivos simbólicos destinados a reafirmar la legitimidad del gobernante. Todo esto, es lo que valida a la política, como una práctica performativa en la que la representación (sea Petro o Abelardo) adquiere tanta importancia como las decisiones efectivamente adoptadas. Que interesante todo ello. Pero más, el análisis que se hiciera de los discursos de cada uno, que es otro tema importante.

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