Columna publicada en el Diario la Nación el 14 de mayo de 2025
Escuchar al gobernador del
Caquetá en un medio de comunicación radial, en el que confirma el hecho
ocurrido en la vía que conecta entre San Vicente del Caguán con Puerto Rico,
Caquetá, donde fue incinerado un bus de dos pisos por presuntos miembros de un
grupo armado ilegal que obligaron a los pasajeros a bajar del vehículo, luego
le rociaron gasolina y le prendieron fuego en el que se encontraba una persona;
definitivamente, es desolador, desgarrador y causa toda la reacción negativa
sobre la realidad en el tema de la gestión de la seguridad, no solo en el
departamento del Caquetá sino en todos los departamentos y hasta en los
alrededores de los cascos urbanos de las principales ciudades del país. Esto no es un secreto. Quienes recibimos
información de todos los puntos del país, esto no es un secreto. Ya son
reiterados los llamados en cuanto al fracaso del remedo de paz total propuesto
por el gobierno actual. Hasta algunos senadores lo advierten y lo plasman por
escrito como Ariel Ávila en su libro más recientemente que publicado: “Así
gobierna Petro”. Reafirma el gobernador de los caqueteños que, están hasta el
cuello con la extorsión, asesinatos y acciones en contra de la comunidad por el
ahora autodenominado comandante de la estructura de las disidencias, Calarcá en
su territorio. No es que sea una voz en contra del proceso de paz. Es que
definitivamente, esto no funciona. En el Huila, Tolima, Meta, Putumayo, Cauca,
Arauca, bueno en la mayoría de los departamentos la situación de zozobra,
miedo, inseguridad; es la piedra angular de todos los males. Ni siquiera en el experimento del Catatumbo,
la situación ha mejorado como para tomar un parámetro y advertir que, en el
resto del país, estamos equivocados. Este hecho, donde muere una persona
calcinada, es un punto culminante donde el ministro de defensa debe
pronunciarse más allá de indicar que se investigará. Es hora de más acciones. Hemos
llegado a la degradación total en el tema de los derechos humanos. Como
sociedad, no podemos pasar la página, como si no nos hubiese ocurrido y no nos
importara o hubiese pasado en el país de Narnia. Como lo indicó el gobernador,
peor que un campo de concentración en pleno año 2025. ¡No más!. Ya está bueno.
En eso sí deberíamos irnos a las calles.

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