Columna publicada en el Diario la Nación el 4 de junio de 2025
Como es de
pleno conocimiento, México modificó la designación de jueces por el mecanismo
de elección popular, reforma que fue aprobada por el Congreso y publicada el 15
de septiembre de 2024 (día de la independencia de México) por el presidente de
la república, Andrés Manuel López Obrador. Desde el 23 de septiembre del año
anterior, el Instituto Nacional electoral-INE, inició los preparativos de esa
elección, la cual se realizó el pasado domingo 1º de junio del presente año
para suplir las plazas disponibles que incluyó a 9 magistrados de la Corte
Suprema, miles de jueces y magistrados federales de circuito y distrito, más las
vacantes de los tribunales electorales federales y regionales, 5 miembros del
nuevo tribunal disciplinario judicial; para un total en la primera fase de al
menos unos 2683 jueces. En el 2027, se realizará la segunda etapa de esta
elección. Recuerdo que, en una ocasión, el presidente Petro trinó sobre la
posibilidad de adoptar esta misma reforma o modelo para Colombia. Por supuesto,
la crítica no se hizo esperar. Crítica que, en México, está que arde por varias
razones. La politización del proceso, los candidatos ya elegidos con el aval
del oficialismo, la baja participación de tan solo 13% del padrón electoral, la
posibilidad de poner a todos los jueces arrodillados no solo al oficialismo
sino a los grupos al margen de la ley dominantes en las regiones que llegaron
con sus avales, entre otros. Están los mexicanos hablando de un drama nacional,
de una tragedia jurídica en estos tiempos, de una farsa triste, de un rechazo
generalizado. Juristas, como Roberto Gargarella, así lo confirman. Así, la presidente
de los mexicanos haya indicado que el proceso fue un éxito. Sin embargo, esta
elección fue más un funeral. Casi el 90% del pueblo mexicano que vota, no lo
hizo, ni salió a las calles. En una elección se tiene que ver la masiva participación
del pueblo, una verdadera fiesta democrática y eso no se vio. Quedó en duda la
legitimidad de estos jueces elegidos. Lo que sí contribuirá será al
fortalecimiento de la concentración del poder con jueces afines al partido de
la presidente por haber recibido el aval en el proceso electoral. No menciono
aquí cómo se hizo la campaña, porque ese fue otro desastre. La gente no sabía ni
cómo ni por quién votar. En general, las cosas se hicieron mal. Fue un proceso
viciado. Colombia, no puede ni siquiera pensar en ese entuerto sin salida. Los
efectos serían devastadores, menos en este tiempo.

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