Columna publicada en el Diario la Nación, el 8 de enero de 2025
Ante la complejidad del caso venezolano, en particular, sobre aspectos
políticos que marcarán un punto decisivo este 10 de enero cuando se tiene
previsto la posesión del presidente para el nuevo periodo presidencial como
resultado de las elecciones del 28 de julio de 2024; no creo que colombiano
alguno esté al margen de lo que ocurra en nuestro país vecino. Por lo tanto,
algunos haciendo fuerza para la continuidad de Nicolás Maduro Moros así no haya
presentado las Actas de escrutinio en el que se demuestre que ganó las
lecciones. Y muchos, con el anhelo para que se posesione Edmundo González
Urrutia después de todo lo que ha ocurrido en los momentos previos, durante y
con posterioridad a la elección presidencial junto al acompañamiento y
liderazgo de María Corina Machado. Incluso, su periplo de visitas realizada en
estos días en Argentina, Uruguay y Estados Unidos y todo lo ocurrido en estos 5
meses que han sido como de película. Tanto, que hasta el presidente Petro, debe
tener listo su ajuar para su asistencia a Caracas, sí finalmente lo decide.
Cómo hemo podido observar, desde el Congreso de Colombia se le ha expresado al
presidente de nuestro país que no reconozca a Maduro, y que tampoco, haga presencia
con su embajador. Al contrario, que reconozca a Edmundo González. Es decir, el
tema es tan crucial y de impacto para los colombianos, que cualquier situación
que se presente en el vecino país, sobre el tema, nos impactará positiva o
negativamente. Interesante, desde cualquier punto de vista con el que se
analice el tema, que esto nos toca en lo más profundo. Más, cuando somos países
vecinos y con una frontera compartida. Valioso el rol que cumple el
Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario creado desde el 2004,
como grupo académico que hace investigación, pedagogía, extensión y difusión
del conocimiento sobre temas relacionados con las relaciones entre civiles y
militares, sistema político y oposición, política exterior venezolana y relaciones
bilaterales colombo-venezolanas y movilidad humana-bitácora migratoria para
ilustrarnos puntualmente. Sin embargo, enorme aprendizaje y lección para los
colombianos. Atentos.

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