Columna publicada en l Diario la Nación el 5 de febrero de 2025
Lo que está ocurriendo en esta nueva geopolítica mundial, para comprenderla y actuar en contra de su resonancia, nos obliga a acudir, para otros, a regresar y leer o releer a estos autores clásicos, los cuales nos darán luces para afrontar lo inevitable: el caos. Indiscutiblemente, este cuatrinomio (en términos matemáticos), nos ayudarán con este objetivo. Me refiero a Thomas Hobbes en su texto “El Leviatán”, George Orwell con “1984”, Enrique Dussel y “Las tres constelaciones del proceso político”, y Jhón Rawls en la “Justicia como Equidad”. El orden de la lectura de cada uno es importante. El primer reto de lectura sería la de Dussel que lo centra y le explica con absoluta claridad ese viaje por las tres constelaciones diacrónicas de la política en cuanto al quehacer en un Estado vigente y de Derecho por parte de quienes ostentan el poder, por una parte. Luego, cuando esta estructura vigente del Estado, ya no le sirve a ese detentador del poder y empieza su ruptura o acción mesiánica de salvador para cambiarlo todo (lo llama fetichización) bajo el escudo de una revolución, como segundo momento. Luego se llega al tercer estadio que consiste, en construir un nuevo orden y consagrase como el salvador, rey o profeta y lograr la obediencia. Con este panorama, qué mejor su refuerzo con el texto de Hobbes, El Leviatán, el cual nos lleva a explorar el porqué de la organización del Estado y la naturaleza humana, privilegiada por su concepción egoísta a pesar de estar llenos de miedo, pero eso sí, sin perder la ambición del poder. También, sobre la ausencia de gobierno, y como ésta en el Estado es caótica, además de violeta por la guerra de todos contra todos. Razón por la que se requiere el contrato social donde el ciudadano cede su libertad a un soberano a cambio de seguridad y orden. Así las cosas, la libertad del soberano es incuestionable por contar con el consentimiento de los gobernados (legitimidad). Le implica a los gobernados, cumplir la ley del soberano, con el argumento de ser esencial para la estabilidad y la paz en sociedad. Estos dos faros, nos facilita apreciar la obra 1984 de George Orwell con mayor claridad. Es decir, cómo bajo un gobierno totalitario se puede manipular y controlar todos los aspectos de nuestra vida en torno a la imposición de una única verdad. Aquí ya entenderíamos perfectamente a Donald Trump y lo que está haciendo. Finalmente, sin darnos por vencidos, podríamos entender a Jhon Rawls cuando advierte que la justicia como equidad, no se construye sino hay cooperación social entre todos y con toda la institucionalidad que se ha creado históricamente. Bajo este cuatrinomio, estaremos en capacidad de aportar argumentos sopesados sobre lo que ocurre en la estos momentos en todos los órdenes, sobre todo en esta turbulencia de mandatarios que están socavando la convivencia ciudadana.

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