Columna publicada en el Diario la Nación, el 14 de enero de 2025
Este titular proviene del mensaje dirigido a todos los
venezolanos el pasado lunes en su cuenta de X por María Corina Machado. Y es
que no es para menos. Quienes estamos convencidos de los cimientos y
fundamentos de una democracia formal y real; no es aceptable todo el show que
se presentó antes, durante y después de la investidura ilegítima para darle
paso a la usurpación del poder por parte de Nicolás Maduro en Venezuela. Una
posesión presidencial, avalada sin un escrutinio público del proceso de
votación y sin la columna vertebral que es el pueblo presente, no tiene
sentido. Al fin, ¿quién es el que lo elige?, el pueblo. Entonces, el pueblo
tenía que estar presente. Mucha euforia popular. Que no quedara manto de duda
del sentimiento de apoyo de la mitad más uno. Pero aquí todo han sido dudas. No
me imagino este guion en Colombia. Tal vez, lo más cercano que se vivió fue en
las elecciones del 19 de abril de 1970 en el proceso de elección presidencial disputado
entre el General Rojas Pinilla y Misael Pastrana Borrero cuando a altas horas
de la noche el ganador era uno, pero al otro día, resultó como ganador otro.
Sin embargo, no son similares las circunstancias. No obstante, cuanta sangre en
Colombia no se derramó por ello. Entonces, pretender que los venezolanos pasen
ese capítulo de manera pasiva, callada, sin inmutarse; no es creíble. Cómo le
explica uno a los niños en la escuela, a los jóvenes en la universidad, a una
persona común y corriente, que vasta con lo que hizo Maduro y que esto es
necesario o suficiente para contar con legitimidad en todo su mandato. Que su
continuidad, lo soporten únicamente las fuerzas armadas. Eso ya es otro campo.
Aquí es importante lo planteado por la asesora principal de The Carter Center, Jennie
Lincoln, en cuanto que “las elecciones justas se logran cuando hay una fuerte
cultura democrática”. Aquí ni elecciones justas, ni mucho menos cultura
democrática. Por eso, es entendible ir hasta el final. Además, de las
propuestas sobre la mesa. ¿Por qué y para qué aferrarse al poder?.

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