Columna publicada en el Diario la Nación el 28 de mayo de 2025
En este momento coyuntural, más
bien los movimientos sociales, dirigentes políticos, organizaciones sindicales,
de mujeres, indígenas, entre otros, deberían estar impulsando diálogos
territoriales sobre los efectos del Acto Legislativo No. 03 del 2024: “Por el
cual se fortalece la autonomía de los Departamentos, Distritos y Municipios, se
modifica el artículo 356 y 357 de la Constitución Política y se dictan otras
disposiciones”, y lo que debe ser la nueva Ley que tendrá que expedirse sobre la distribución de
competencias territoriales. En ello, es que deberían realizar más cumbres
sociales, políticas y populares como la que llevaron a cabo el pasado 19 de
mayo en la universidad pedagógica y en la que definieron los días de paro o
marchas ante el hundimiento de la consulta popular en el Senado de la
República. De paso para hacerle el mandado al presidente. Estamos ante retos
gigantes. Menos mal, la Escuela Superior de Administración Pública-ESAP, juntamente
con la Universidad Nacional, iniciaron ayer los diálogos territoriales sobre
gobernanza y la ley de distribución de competencias con el fin de poner la
discusión como punto central de debate a nivel nacional y con mensaje de
urgencia. Estamos nada más y nada menos ante una segunda ola de
descentralización del país. Pero por estar ocupados en pataletas, no nos hemos
dado cuenta. Pues esto toca los territorios, el alto gobierno, las categorías y
tipologías de las entidades territoriales, capacidades institucionales, retos,
cierre de brechas, la nueva geografía, resolución de problemas desde la perspectiva
local y multiescalar, nuevas burocracias locales, recursos, otros espacios
territoriales modificados, diferenciada gestión de la biodiversidad, unidades
de regionalización distintas, poderes económicos territoriales diferenciados,
asignación de recursos y transferencias potenciadas, otras aglomeraciones,
categorías y variables en lo municipal y departamental, rol de los territorios
indígenas, de los comités Afros, raizal y palenqueros. Es decir, un nuevo y
potente liderazgo, pensamiento estratégico, perspectivas, visión de la
organización territorial (administrativista) de municipios y departamentos y
pasar a la visión sociológica (población y otras formas de tomar de decisiones)
para que las comunidades puedan auto-organizarse en una concepción diferente a
la institución formal y con otras lógicas. Es decir, superar las categorías u
organizaciones formales que hasta ahora hemos tenido con alcalde a bordo,
concejales, diputados, gobernador, etc. Ya tenemos en Colombia ejemplos
visibles. En esto sí deberíamos estar movilizándonos. No en seguir
fundamentando y engrosando un discurso del ejecutivo que no desea reconocer o
respetar el equilibrio de poderes o los contrapesos entre las ramas del poder.
A ello, sí estoy llamado. Y participaré.

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