Columna publicada en el Diario la Nación el 25 de febrero de 2026
En el reciente caso, donde el ejército mexicano abatió el
domingo anterior al poderoso y temible capo de la droga Nemesio Oseguera
Cervantes, alias "El Mencho", reconocido como el líder del Cartel
Jalisco Nueva Generación (CJNG), por lo tanto, uno de los hombres más buscados
por México y Estados Unidos; constituye una valiosa coyuntura para reflexionar
sobre lo que ocurre en Colombia. No hay temible que no termine mal. Creo que
hasta lo de Maduro en Venezuela que era impensable, le llegó su hora. Con mi
grupo de estudios de México, tenemos, lo siguiente: Según los medios de comunicación se
expresa que la influencia de ese grupo criminal liderado por “el mencho”
llegaba a 20 Estados. Pero la realidad, es que de acuerdo a un mapeo por ciudad
o localidades se puede establecer con mayor precisión que el estado de fuerza que
tenían y su capacidad de acción inmediata superaba su radio de acción de esos
20 Estados. Así mismo, que la capacidad de reacción de las fuerzas armadas y
policiales se quedaban cortas. El sólo observar las reacciones en cada zona y
el número de detenciones y el restablecimiento de las condiciones de normalidad,
al momento de la operación que culminó con su muerte, les costó superarla. Un punto
fundamental, el manejo errático de la información por parte de los gobiernos de
los diferentes Estados. Lo cual, con ese vacío, los medios de comunicación aprovecharon,
y principalmente, las redes sociales para informar mal o desinformar sobre lo
que verdaderamente ocurrió. Se habló de más de 252 narcobloqueos promovidos ese
día, y el gobierno, sólo reconoció públicamente 82. En algún momento se entregó
la estadística de 8 Estados con hechos violentos, cuando la información
extraoficial documentó más de 20 Estados comprometidos. El tema es que hubo células
de ese grupo que no reaccionaron de manera articulada a la muerte de su líder. ¿Como
hubiese sido, lo contrario?. En varios Estados de México, las reacciones por la
influencia territorial fueron marginales y muy focalizadas a zonas de
localidades, en algunos, regionales, en otros, fue generalizada. Podría
evidenciarse un mapeo de estados de fuerza que reaccionaron a la muerte del
líder de manera débil, otros con mayor contundencia. Lo que sí queda claro, es
fue la forma de las acciones y modus operandi, que respondieron al formato
"guerra de guerrillas" y actos de terrorismo. Unas reaccionaron, otras
no. No obstante, los medios de comunicación dieron su información sesgada. Se
reconoce que el estado de fuerza del Estado mexicano es mayor. Sin embargo, no
están acostumbrados a la reacción frente a un "ejército civil" como
están armados estos grupos. Hasta ahora, las órdenes, habían sido siempre hacer
labores de policía, no de fuerzas armadas. Desde otro ángulo, la guardia
nacional, al actuar, se le observó diezmada, por su falta de capacidad
operativa y de reacción a lo que se presentó. Lo de México, es un espejo para
Colombia o al contrario.

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