Columna publicada en el Diario la Nación el 24 de diciembre de 2025
Justo en esta noche de navidad, le pediré al niño Jesús que me ayude a comprender todo lo relacionado con la compra de los aviones Gripen por parte del gobierno de Petro. Y que me quede o me de luces sobre los alcances del Decreto 1390 del pasado lunes sobre el Estado de Emergencia Económica y Social en todo el territorio nacional. Para tratar de digerir el asunto, con la ayuda del niño que nacerá en nuestros, lo acompañaré de todas las oraciones, gozos, villancicos, así como de las palabras que me expresara, una voz autorizada, de un general retirado (me reservo su identidad y la fuerza por razones obvias): “Hablar sobre este desastre que vive nuestro país es muy doloroso a quienes amamos a las instituciones. Inicialmente, podría decir, no estar de acuerdo con la adquisición de los aviones que realizó el gobierno Petro. Se trata de un contrato de altísimo costo, con cuestionamientos sobre su precio real, los tiempos de entrega y su pertinencia frente a las amenazas actuales del país. Además, han dejado con nota de ultra secreto el documento en el ministerio de defensa. Estamos enfrentando una crisis de seguridad interna, expansión de grupos armados, criminalidad organizada y limitaciones presupuestales graves para la fuerza pública. En ese contexto, priorizar una compra multimillonaria de aeronaves de combate, sin una explicación técnica clara y transparente, resulta desproporcionado y desconectado de la realidad nacional. La seguridad se fortalece primero desde el territorio, la inteligencia, la movilidad, la tecnología adecuada y el respaldo efectivo a quienes enfrentan día a día la violencia. En mi caso me cuesta desplazarme por las carreteras del país, hoy, los bandidos cuentan con toda la información de quienes pertenecen y pertenecimos a las FFMM. Sólo nos queda esperar que se termine este gobierno tan desastrosamente deficiente y sepamos elegir para que, en el futuro, se devuelva nuevamente la confianza a nuestros héroes de la fuerza pública y podamos regresar a la tranquilidad”. No la tengo nada fácil. Pero con la ayuda divina lograré el punto de discernimiento. En ese instante, recordaré la columna de opinión en la revista semana titulada: “El Plan Siniestro de Petro” y escrita por Salud Hernández-Mora, a manera de ilustración, aunque la iluminación divina me privilegiará para mi propia reflexión conceptual. En cuanto a la declaratoria oportunista de la emergencia económica y social, justo en horas previas a la navidad, que el divino niño no se esfuerce en reforzarme las posibles justificaciones del presidente, pues de hecho no lo haría, porque de eso se encargará la Corte Constitucional, y ésta, finalmente no será avalada. Ojalá, los efectos no sean tan nefastos mientras dure la vigencia del Decreto. A pesar de todo, una feliz navidad para todos.

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