Columna publicada en el Diario la Nación el 14 de enero de 2026
Al comenzar año, en la coyuntura que nos encontramos a nivel interno por el proceso de elecciones de los representantes a la Cámara, senadores y para presidente de la república, además del maremágnum causado a nivel internacional por las medidas y acciones del presidente Trump; vale la pena para una mejor comprensión de lo que está ocurriendo; apropiar la lectura del texto reciente de ciencia política escrito por Nadia Urbinati (2020), titulado: “Yo, el pueblo. Cómo el populismo transforma a la democracia”. El punto central, es explicar cómo los líderes, sin importar si son de derecha o izquierda, de Europa occidental o del Este, de Norteamérica o de Latinoamérica, están aprovechando el desencanto político de la sociedad en el siglo XXI. Así mismo, cómo este fenómeno global sale a flote en las diferentes crisis, y a su vez, cómo termina siendo un alimento central para el auge de la corrupción política sistémica de los gobiernos de turno, dejando ver con ello, el auge o crecimiento de la desigualdad y el mal funcionamiento de la democracia. De ahí, que los candidatos o lideres políticos, por no decir el gobernante de turno aumente ese deseo de poder, no solo a nivel individual, sino de todo su círculo o nueva elite y al obtenerlo, quieran realizar trasformaciones a la mayoría de las instituciones, como a los procedimientos e instrumentos democráticos creados como si fueran propiedad de la mayoría. Como abrebocas, o de manera pedagógica, la autora nos presenta tres formas de entender el accionar de esos líderes que nos hacen creer que actúan en nombre del pueblo, que se ha transmutado en el pueblo y actúan a nombre del pueblo. La primera, como florece a toma forma el populismo. La segunda, el populismo se alimenta de la democracia y se reproduce en ella como un parásito. Los efectos que causa el populismo dentro de la democracia, su metamorfosis, degradación y convulsión causada. En el transcurso de la lectura se da cuenta que, después que este parásito toma el control dentro de la democracia que se tenía instaurada, impacta no solo en la política, sino en el Estado con resultados de las instituciones que luego los ciudadanos, ni la institucionalidad no logran controlar ni poner punto final. Interesante y apasionada la lectura, puesto que no solo se recrea lo ocurrido en diferentes partes del planeta, sin perder de vista lo que sucede o ha sucedido en nuestro propio patio. Es el momento para que los candidatos tanto de congreso como a la presidencia, sus equipos de campaña y partidos a los que pertenecen, tanques de pensamiento, y ciudadanía en general, podamos reflexionar y tomar conciencia sobre lo que el populismo significa, hace e impacta. No es momento de alimentar populismos ni de un lado ni del otro. Una agenda de país debidamente consensuada es la que necesitamos.

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