El próximo domingo ejerceré mi voto, como sagradamente lo
he realizado en estos 36 años desde 1990. Jamás, he
dejado de votar. Afortunadamente, mi voto ha sido guiado, por la formación académica
lograda con mi pregrado en derecho, posgrado, maestría y, últimamente, con el
doctorado en ciencias políticas y sociales donde el enfoque fue, precisamente,
profundizar en las categorías conceptuales sobre izquierdas, derechas,
populismo, dictaduras, caudillismos, entre otros. Por ello, no es un voto
guiado por pasiones, fundamentalismos, recomendaciones o ideología alguna. Además,
cuando uno ha profundizado en gerencia pública, nueva o post-Nueva gestión
pública, gobernanza o meta-gobernanza; la preocupación sobre cómo se gobierna a
una sociedad, aumenta. Es decir, cómo debe actuar la persona que gobierna. Sobre
estos aspectos, el profesor Luis Fernando Aguilar Villanueva en su último libro,
“Acerca del gobierno. Propuesta de teoría (2022)”, nos ayuda a reflexionar con
sus planteamientos, frente a lo que son las transgresiones institucionales y
los errores directivos de los gobernantes. En cuanto a las transgresiones, manifiesta
que éstas, se concentran en el ejercicio de las conductas del personal de las
diferentes entidades administrativas donde están los agentes mediante los
cuales se gobierna. Que claramente, las arbitrariedades, abusos,
discriminaciones, exclusiones, hechos de corrupción, ocultamiento de la
información, desatención a los requerimientos de sectores ciudadanos que son
marginados a pesar de las necesidades que padecen compromete a quien gobierna.
También, que, frente a los errores directivos cometidos, precisamente por el
gobernante, producto de su desinformación y desconocimiento, como de quienes
están al frente de sus agencias administrativas, relacionadas con la
composición, causas, relaciones y evolución de determinados problemas sociales,
cálculo erróneo de los efectos y costos de sus opciones de acción que pretende examinar
para resolverlos o controlarlos, agrava el asunto. Al revisar la gestión de los
gobernantes, aquí está el meollo del asunto. Entonces, al ejercer el voto, uno
proyecta la forma como gobernará un personaje determinado. Se ve allí
representado. Uno se imagina que será un buen gerente público. Capaz de generar
equipos de alto desempeño para cumplir todas las metas propuestas. Que no
termine con inadecuados niveles de gerencia, por ende, baja ejecución de metas.
Gobernar implica gerencia. Quienes nos dedicamos al estudio de la
administración pública, nos detenemos a observar la forma como debería gobernar
un presidente, sus cualidades personales y gerenciales o habilidades para
lograrlo. Pero sobre todo, que respete la institucionalidad y el equilibrio de
poderes y contribuya en el fortalecimiento de la democracia. No al contrario. Así
las cosas, mi voto ya está definido, desde esa mirada. Todos a votar. Que nadie
se quede sin ejercer su derecho. Además, es un deber. Cumplamos con ese deber. ¡Será
histórico!.
martes, 23 de junio de 2026
Orientaciones en mi voto
Columna publicada en el Diario la Nación el 27 de mayo de 2026
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