ASESORIA Y CONSULTORIA JURIDICA, EN EDUCACIÓN Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y ENTRENADOR EN LIDERAZGO

Abogado, Especializado en Gestión Pública, estudios de Maestría en Administración Pública -ESAP y Maestro en Administración Pública del Instituto Universitario Veracruzano de México, estudios de Doctorado en Ciencias Políticas y Sociales (2023-2025) en el Colegio de Morelos (México), ex-Conjuez del tribunal administrativo del Huila. Docente Universitario y del magisterio, investigador y capacitador. Columnista y conferencista en liderazgo, emprendimiento e innovación y derechos humanos. Conciliador en Derecho. Amplia experiencia en el sector educativo, Administración Pública y liderazgo. Experto en gestión de fortalezas. Apasionado de la psicología positiva. No dude en contactarme y efectuar su consulta que de inmediato se dará respuesta oportuna a su llamado o consulta.

UN NUEVO MODELO DE LIDERAZGO

Los nuevos líderes y trabajadores del futuro deben tener una habilidad que pueda venderse al rededor del mundo. Con esa habilidad; construir una marca personal, idea o un producto. También, colaborar con otras personas que son diferentes a nosotros, de ciudades distintas, de otras nacionalidades, de especialidades y géneros no iguales. Si no tenemos clara esa habilidad, seremos rápidamente reemplazados.

martes, 23 de junio de 2026

Un muro a los demagogos

 Columna publicada en el Diario la Nación el 5 de noviembre de 2025

Cuando uno se ha dedicado con calma y rigurosidad a estudiar cómo se han diezmado y mueren las democracias en el mundo; el voto, como mecanismo de participación ciudadana toma un valor fundamental en el ejercicio de la democracia. Es decir, el voto que ejercemos como ciudadanos tiene una alta dosis de responsabilidad ante el deber que tenemos ante la sociedad, dado el derecho que tenemos, y por lo tanto, no es intestinal, pasional, ni ideológico o fundamentalista. Uno, mientras observa, participa y se involucra en el partido o movimiento político mientras se va desarrollando la campaña política con ese ánimo y vocación de acceder al poder, toma como faro o hace retrospectiva y piensa en lo que ocurrió otros escenarios, donde la democracia se afectó, y por ello, en la posibilidad que no se repita ese hecho en nuestro país. Cómo no hacer alusión a lo acontecido en Italia, Alemania, luego Cuba, pasando por Chile, Argentina, Brasil, República Dominicana, Ghana, Grecia, Guatemala, Nigeria, Pakistán, Polonia, Rusia, España, República Checa, Rumanía, Ghana, India, Corea del Sur, Sudáfrica, Perú, Bolivia, Ecuador, Tailandia, Turquía, Uruguay, Egipto, Hungría, Suecia, Austria y Venezuela, por sólo mencionar algunos de los casos más sonados en los que la democracia sufrió vaivenes (unos más que otros), no solo por golpes militares, sino sutilmente, bajo el ejercicio democrático, pero que luego se desdibujó con tintes autoritarios que poco a poco la fueron minando o erosionando. Revisemos la historia para comprender como en los países mencionados se inició con cortes fascistas, otros izquierdistas, anarquistas, autoritaristas, hasta los que abundan hoy en día que son más conocidos como populistas o demagogos.  Pareciera que fueran bendecidos o hubiesen tenido la anuencia de los mismos partidos políticos. Incluso, de las mismas élites que lo toleran o aceptan, y luego, no se dan cuenta que el líder se les salió de sus manos. Lo común de todos los que han afectado o erosionado las democracias en el mundo, es que generan o promulgan un rechazo o poca aceptación a las reglas democráticas establecidas, por un lado, Por otro, tratan siempre de negar la legitimidad de los adversarios políticos. Así mismo, muestran tolerancia o fomento de la violencia, y también, una predisposición a restringir las libertades civiles de la oposición, incluidos los medios de comunicación. Estos últimos, les molestan profundamente. En Colombia, no podemos dejar que esto nos gane. Al contrario, nuestra labor es no dejar debilitar las normas democráticas y menos dejar de trabajar por reconstruir la tolerancia mutua. Para ello, el papel que todos tenemos hoy, tanto partidos, como líderes políticos y sociales en defender nuestra democracia. Esta campaña a la presidencia, que está con unos tintes particulares y extremistas, no puede dar paso a los demagogos, ni mucho menos, a los populistas. Necesitamos es una agenda de país, no de un solo personaje. Una construcción colectiva. Llegó la hora.   

 

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