Columna publicada en el Diario la Nación el 26 de noviembre de 2025
Quienes
nos dedicamos a comprender y formar en temas de la gestión estratégica del
talento humano en el empleo público, nos resultó un poco novedoso la nueva
cartilla técnica para la gestión del talento humano con enfoque meritocrático e
inclusivo que expidió recientemente la Comisión Nacional de Servicio Civil
(CNSC). Lo novedoso, por la incorporación de los términos profesiograma y
perfil profesiográfico y su explícita diferencia con el manual de funciones.
Así, estos conceptos ya hubiesen sido utilizados en otros escenarios, no eran
comunes en la función púbica colombiana.
Con relación al profesiograma, éste sirve como herramienta
técnica para que las entidades públicas puedan establecer los requerimientos
físicos, cognitivos, médicos y ambientales del empleo, estructurar las
valoraciones médicas ocupacionales y prevenir riesgos laborales. Para los
aspirantes a ocupar empleos públicos, permite conocer las condiciones del
entorno de trabajo, los factores de riesgo y las exigencias físicas que deberán
afrontar en el desempeño del cargo. Digamos que, el enfoque está dirigido a las
condiciones físicas, psicológicas y médicas necesarias para el desempeño del empleo. En general, su aplicación se concentra en las
evaluaciones médicas, físicas y psicológicas. Entre tanto, el perfil
profesiográfico, contribuye o sirve como base para que las entidades definan
con claridad las competencias, aptitudes, actitudes y comportamientos que se
requieren para un empleo. Esto, les permite orientar el diseño de las pruebas
del proceso de selección, la evaluación del desempeño y la alineación del
servidor con la cultura organizacional. Para los aspirantes, permite comprender
qué se espera de ellos en términos de habilidades y comportamientos, lo que
facilita su preparación y adaptación al empleo. Por supuesto, se enfoca en las
competencias psicológicas y de comportamiento para el empleo. Su aplicación se
evidencia en las pruebas psicotécnicas o psicológicas no clínicas. Mientras que
en el manual de funciones, este permite a las entidades definir de manera
oficial y normativa las funciones esenciales, requisitos mínimos y competencias
laborales asociadas a cada empleo de su planta. Para los aspirantes, constituye
la fuente formal que establece el marco funcional y los requisitos habilitantes
para postularse a un cargo. Su propósito, responde a las tareas y
responsabilidades específicas del empleo, así como requisitos de estudios y
experiencia. Al igual que su aplicación sirve de guía operativa para el
desempeño en el empleo. Esta nueva publicación de la CNSC, llega para suplir la
necesidad técnica, jurídica y operativa para las entidades públicas que buscan
fortalecer la calidad, legalidad y efectividad de su gestión del talento
humano. Máximo, cuando están en camino concursos de carrera administrativa y la
famosa formalización laboral que va caminando como caracol en pared.

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