Columna publicada en el Diario la Nación el 21 de noviembre de 2026
Al comenzar año, siempre se definen metas a cumplir. Una
de ellas, priorizar desde ya, para el bien individual o personal, familiar,
laboral u organizacional todo lo que conduzca a impactar positivamente en la
salud mental y educación socioemocional de cada uno de nosotros, sin excepción.
Nadie se salva. Estos dos temas están devastando negativamente sin importar
estratos socioeconómicos. No lo neguemos, y tampoco, realicemos esfuerzos para
minimizarlo. Estamos cruzando todos los límites de una sociedad enferma, por no
decir loca. Nos ocurre en el propio seno familiar. Revisemos estadísticas por
donde se quiera. Desde hace años ha sido un interés personal formarme en estas
áreas, y considero, que dado lo vivido y aprendido, es hora de continuar con
mayor ahínco mi trabajo académico, pedagógico, didáctico, lúdico y comunicativo
a nivel de salud mental a fin de contribuir en los alcances y fines de las
leyes 2460 y 2518 de 2025 relacionados con la planificación, implementación,
evaluación, promoción, prevención, atención, retroalimentación, servicios,
oportunidades, usuarios, políticas, planes, programas, proyectos y espacios de
participación ciudadana (local, departamental, nacional) a personas, familias,
cuidadores, padres de familia, niños, niñas, adolescentes, jóvenes,
comunidades, sectores, instituciones y
organizaciones sobre las
diferentes garantías en salud mental, promoción, trastornos, entorno protector,
factores de riesgo, agentes comunitarios, talento humano, caracterización,
modelo comunitario, centros de escucha, observatorios, consejo nacional, redes,
mesa permanente y atención integral sobre la buena salud mental. Esto
debidamente combinado con los alcances de las leyes 2383 y 2491 de 2024 y ley
2503 de 2025 que tienen que ver con la incorporación del componente de
educación socioemocional en los proyectos educativos de las distintas
instituciones de educación, la cátedra de educación emocional y el entorno de
educación socioemocional. Estamos nulos en ello. En otras palabras, es tal la
urgencia de todo esto, que hasta en el congreso de la república, expidieron los
lineamientos normativos para que aprendamos a gestionar de manera asertiva las
emociones, los pensamientos y comportamientos personales. Antes lo asimilábamos
como charlas tontas o pérdida de tiempo capacitar en ello. Hoy es una
prioridad. Esto no es si queremos. Necesitamos a grito aprender sobre consciencia
emocional, autonomía emocional, regulación emocional, habilidades sociales,
habilidades para la vida y el bienestar, y lo que significa una cultura del
autocuidado desde las emociones que nos ayude a la prevención de la salud física
y mental. Quiero estar involucrado en la gestión de proyectos personales,
familiares, académicos, formaciones, conferencias, capacitaciones y escuela
socioemocional dirigida a padres, representantes legales de niños, en la
construcción de lineamientos pedagógicos, estrategias metodológicas, participación
en comités de convivencia y diferentes procesos que nos ayude a enfocarnos en
el camino del bienestar físico y mental. Ojalá, quienes lean estas líneas
(miles) puedan ser mis mentores, guías, cooperadores y se sumen a las actividades
de la Escuela de Salud Mental y Emocional creada para tal fin. Decretado.
S.O.S.

No hay comentarios:
Publicar un comentario