Columna publicada en el Diario la Nación el 3 de septiembre de 2025
Quienes nos
dedicamos a la docencia, no solo como profesión, sino como una forma de vivir
con pasión y con la esperanza que cada uno de nuestros estudiantes luego contribuyan
con la formación obtenida en la transformación del país; nos duele
profundamente, cuando alguno de ellos, pierde la vida, así sea, por cualquier
circunstancia sin cumplir sus metas. Sin embargo, cuando sucede no por actos
violentos, sino en un compartir de amigos o de familia en una salida o paseo, la
situación es más dolorosa y compleja. Siento un dolor en el alma muy grande
porque precisamente el domingo a eso del medio día, me encontraba en casa,
cuando uno de los compañeros de estudio llamó a mi hijo con tono supremamente
aturdido, preocupado, de susto y de confusión, que el compañero en común,
Hernán Santiago Narváez Pérez, del programa de ingeniería de petróleos de la
Universidad Surcolombiana, de 21 años de edad, ”se había ido, los había dejado,
perdió la vida”. El hecho acababa de ocurrir. Y que el compañero no respondía a
la reanimación en el lugar donde se encontraban, zona rural del municipio de
Aipe. Un lugar que es apetecido para los bañistas en esta localidad. Por su
puesto, uno como padre de familia, le pasan por la cabeza mil cosas. Confirmar
con los hechos, la comunicación a los padres, a los compañeritos; todo eso pasa
en breves minutos que son trágicos. Más, cuando Hernán Santiago, durante más de
un año, todas las noches lo acercaba a la casa en su moto, pues estudiaban
juntos, formaba parte del grupo de estudiantes que integran ese maravilloso
proceso de formación en el capítulo de la Asociación Colombiana de ingenieros
de petróleos-ACIPET, capitulo Usco-Acipet y compartían sueños como el que en
los próximos días concretarían con tanta dedicación para asistir al XXII
Congreso Colombiano de Petróleo, Gas y Energía, que se realizará del 16 al 18
de septiembre de 2025 en el Centro de Convenciones Puerta de Oro, en
Barranquilla. Escuchaba por intermedio de mi hijo, todo lo que organizaban y
pensaban, así como lo que hacían. Por eso es el dolor en el alma. Uno no
entiende, porque una partida así tan inexplicable de un joven con tanto futuro.
No obstante, esa es la vida y ella continúa. Desde este espacio nuestra
profunda solidaridad con su familia. Como también, de ánimo a los compañeros
para continuar y tener más motivos para seguir con sus carreras como el mejor
regalo de quien de aquí en adelante los estará observando desde el más allá.
Que este momento, en que se les ha marcado la vida por este hecho, los conduzca
a seguir haciendo las cosas bien y mejor para honrar su memoria. Luto en la
Usco.

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