Columna publicada en el Diario la Nación el 4 de marzo de 2026
Llegó la hora. Este domingo, se
reconfigurará nuevamente el Congreso de la República y se vislumbrará el camino
más claro para elegir presidente al filtrarse candidatos de la consulta. De
antemano, confío totalmente en nuestra organización electoral, como organismo
autónomo de la estructura del Estado y con la Registraduría Nacional del Estado
Civil que marcará su liderazgo. Nada de narrativas de fraudes ni de poner en
duda el proceso electoral para sentar las bases de desconfianza. Eso es
inaceptable. Menos mal, que el código fuente, no se soltó, si no a los que
debía mostrarse. Si algo podemos dar cuenta en América Latina con credibilidad,
es nuestro Sistema Nacional Electoral. Quienes nos hemos dedicado a revisar el
derecho electoral comparado en Iberoamérica, el de Colombia, es el que ha
acreditado los elementos mínimos fundamentales de democracia en Colombia. Incluso,
con credibilidad en Iberoamérica. De eso no hay discusión. Por algo, es y debe
seguir siendo, autónomo. Es la mayor ganancia, en cuanto a institucionalidad en
nuestro Estado Derecho a la luz de la Constitución de 1991. Adelante señor
Registrador, que esas pataletas, quedarán sin fundamento en la validación de
todo lo realizado con transparencia este 8 de marzo. Menos mal, no se pudo
minar su credibilidad, a pesar de los varios intentos. Ese cuento de los
esferos, del formulario, de los jurados, de los testigos electorales, del
código fuente, de las voces altisonantes contra la registraduría o el
registrador, de los municipios con presencia de insurgencia o grupos armados
ilegales o de delincuencia organizada; no podrán minar o influir en los
resultados electorales. Estamos listos para el ejercicio del voto. Quienes
ejercemos el derecho y el deber al voto, estrictamente con voto de opinión, no tendremos
dudas ni en el sistema electoral, ni de quienes hoy están al frente del mismo.
Votaremos con confianza, y con la certeza que elegir bien, al que creemos que nos
represente por sus ideales, propuestas y acciones para la transformación del
país. Hoy más que nunca, están las condiciones para que procedamos a ejercer el
derecho al voto de manera masiva. No podemos excusarnos de ausencia de candidatos.
Tampoco, de carencia de movimientos o partidos políticos que recojan nuestro
sentir. Invito a todos, sencillamente, a ejercer el voto como algo sagrado que
nos pertenece únicamente a los seres humanos. Es una desgracia, llegar a
ejercer el voto, y luego, tener que enviar una foto para garantizar un
almuerzo, un billetico, o la palabra de seguir sosteniéndole un contrato o el
de su allegado, o que, conseguirá un empleo por ello. Cuando uno estudia el
proceso de democracia, desde los tres periodos de Roma, pareciera que no
hubiésemos avanzado en nada. No seamos idiotas útiles de los que se las dan de
vivos. Duele, que alguien no sepa por quien votar. Muchos más que vote en
blanco, o peor, que se anule su voto por no saber votar. Triste. Arriba la
registraduría.

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