Columna publicada en el Diario la Nación el 1 de abril de 2026
¡Quien lo
creyera!. La gran mayoría de los habitantes del municipio de Timaná, por años,
por no decir, por décadas, esperaron la realización o construcción de la
vía-variante alrededor del casco urbano para evitar el mayor flujo vehicular
que causa congestión, accidentalidad y turbulencia en su paso. Más, cuando que
fue realidad la de los municipios de Campoalegre, Hobo y Gigante. Pero, ahora cuando
la están construyendo, no advirtieron una problemática mayúscula: Si llueve de
manera torrencial, el casco urbano parece una barranquilla chiquita, con arroyos
(estilos quebradas y ríos) por sus calles, que han puesto en riesgo numerosas
casas, tal como ocurrió el pasado lunes en la noche. Era de no creer. Ayer, el revuelo de todos. Que ya llamaron al
gobernador. Que el director del Huila de la Unidad Nacional de Gestión del
Riesgo-UNGR, ya estaba enterado. Que el alcalde salió a tranquilizar a los
habitantes. Que los que construyen la variante, indicaron a los habitantes que
colocaran tubos para canalizar las aguas (un pueblo con tubos a estas alturas),
que los afectados solicitando auxilios y advirtiendo tragedias a futuro, etc. Y,
eso, que la lluvia fue recia, pero no duro mucho. El gran problema de antaño fue
el que se derivaba de la quebrada de la vereda de Tobo (santuario de
peregrinación), que tuvo un derrumbe y canalizaron miles de millones para
solucionar la dificultad (muchos de ellos se quedaron en bolsillos ajenos).
Pero que ahora, estén en un pequeño pueblo lleno de arroyos cuando llueve, es
otra tragedia anunciada. Al analizar la situación, definitivamente una
solución, trae otros problemas. En el ciclo de políticas públicas, esto se
llaman los afectados (tenemos población beneficiaria y población afectada). Lo
cierto es que este es un caso en el que se debe intervenir y actuar
urgentemente, máxime cuando se está realizando la construcción de la variante
para dejar minimizado todos estos riesgos. Menos mal, las cosas ocurrieron
antes. No me imagino, que estuviera terminada la vía-variante y el pueblo
recibiera toda la descarga de agua, sin haberse dejado el alcantarillado
debidamente alineado para soportar el tratamiento de estas aguas y que no
lleguen directamente a los habitantes y arrastren sus casas. Este no es el
mismo caso de los otros tres municipios donde se realizaron estas obras, dado
que la topografía es distinta en el municipio de Timaná. Esta vía cruza por la
parte de encima del poblado. Por lo tanto, es un reto gigante, minimizar los
riesgos. Afortunadamente, se está a tiempo, para que todos, y entre todos y con
los expertos se tomen las medidas que mitiguen estos impactos de los arroyos de
Timaná. Es un caso interesante de estudio en políticas públicas. Pero más
interesante, las decisiones que se adopten. Aquí tienen sentido los modelos de
toma de decisiones en la gestión pública que estudiamos en un curso en la ESAP
dentro del programa de administración pública. Adelante Timaná. Feliz semana
santa.

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