ASESORIA Y CONSULTORIA JURIDICA, EN EDUCACIÓN Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y ENTRENADOR EN LIDERAZGO

Abogado, Especializado en Gestión Pública, Maestría en Administración Pública (curso seminario de Tesis). Docente Universitario, investigador y capacitador. Columnista y conferencista en liderazgo, emprendimiento e innovación. Conciliador en Derecho. Amplia experiencia en el sector educativo, Administración Pública y liderazgo. Experto en gestión de fortalezas. Apasionado de la psicología positiva. No dude en contactarme y efectuar su consulta que de inmediato se dará respuesta oportuna a su llamado o consulta


UN NUEVO MODELO DE LIDERAZGO

Los nuevos líderes y trabajadores del futuro deben tener una habilidad que pueda venderse al rededor del mundo. Con esa habilidad; construir una marca personal, idea o un producto. También, colaborar con otras personas que son diferentes a nosotros, de ciudades distintas, de otras nacionalidades, de especialidades y géneros no iguales. Si no tenemos clara esa habilidad, seremos rápidamente reemplazados.

miércoles, 5 de julio de 2017

PLAN BOLSILLOS DE CRISTAL

Columna publicada en el Diario la Nación el 05/07/2017


Al posesionarse como fiscal general, Néstor Humberto Martínez expresó que su principal tarea sería combatir la corrupción mediante el plan Bolsillos de Cristal, como su gran prioridad. Lo mismo predicó Juan Manuel Santos en su campaña presidencial y sus contendores Clara López, Enrique Peñaloza, Martha Lucía Ramírez y Oscar Iván Zuluaga. En las regiones para alcaldías y gobernaciones fue igual discurso. Hasta las leyes 1474/11 (estatuto anticorrupción) y 1778/16 (soborno transnacional) modificaron situaciones penales, disciplinarias y fiscales para incrementar penas, sanciones, multas e inhabilidades a servidores públicos y particulares que se apropiaran de recursos públicos. Esto no impactó ni disminuyó este flagelo, cáncer, fenómeno o enfermedad. Al contrario, la captura del Director de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía, sumado al sin número de casos que han promovido con bombos y platillos, nos indica que la situación sigue de mal en peor. Es decir, la corrupción en Colombia ya hizo metástasis. Pero cómo no vamos a llegar hasta este punto, si ya se ha expresado en otras columnas, que lo que tenemos es una comunidad que ya ni se inmuta por estos casos, por lo hipócritas que somos. Estamos en la gran sociedad de la malicia indígena donde al individuo que más admiramos, desafortunadamente es aquel que es y ha sido  facilista, el que se gana una beca y no quiere estudiar, el que jamás coge un libro y se saca cinco en sus calificaciones, el que consigue las cosas a costa de tirársela de vivo con los demás, el que paga para que le hagan las cosas, el que se gana la lotería, el que vive del bobo, el que tiene amistadas y trafica con ellas, el que tiene una ventaja posicional a nosotros así conozcamos su pasado negro, el que no declara renta, el que no se deja robar del Estado, el que no presta el servicio militar, entre otras cosas. A ese personaje es el que patéticamente nosotros endiosamos en Colombia y al que se le pueden perdonar ciertas actitudes, incluso antisociales.  ¿Esas conductas descritas se sancionan socialmente?. No. No se sancionan socialmente. Es más, todo lo contrario, son unos antivalores que tenemos como los grandes pilares en nuestra sociedad. Resulta entonces, que a este individuo es el más admirado por ser el más vivo o el más inteligente. Entonces, surge el patrón de comportamiento en el entendido que como todo el mundo hace eso yo tampoco cumplo mis deberes mínimos. Sobre esos antivalores se ha construido nuestro imaginario colectivo. Luego, hipócritamente decimos: es que la corrupción es algo indefinido, allá inconcreto y yo no sé en qué momento los otros se volvieron corruptos. Sin embargo, Pérez soy yo, Aurelio puedo ser yo, el corrupto puedo ser yo, cualquiera de nosotros puede llegar a un acto de corrupción. ¿Cuál Plan?.



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